jueves, 20 de noviembre de 2008

Cita II y Epílogo

[...] Pero ocurre, y entramos ya así en la segunda de las dificultades del tema, que existe un como secuestro de la interpretación de la Semana Santa sevillana por parte de estamentos y esferas de la ciudad [...] que están permanentemente interesados en que el tema sea tabú para todos cuantos no pertenezcan a ellos mismos.
[...]
Este secuestro unilateral de la interpretación de La Semana Santa sevillana tiene no pocas veces un sentido directamente político, integrista [...] De ahí el escándalo que cualquier visión no integrista o dulzona de nuestra semana santa produce en esos "poderes fácticos" locales; [...]

Del libro cuya lectura se sugiere en este blog, del autor Isidoro Moreno Navarro, La Semana Santa de Sevilla. Conformación, mixtificación y significaciones. Biblioteca de temas sevillanos. Sevilla, 1982

Nótese la fecha de publicación de este libro y relaciónese con lo que políticamente, y por tanto socialmente, sucedía en España, y por lo tanto en Sevilla, y en Andalucía por aquellas fechas.
Décadas hace ya de ello.
Tal vez gracias a este libro que ofrezco como referente, pero no únicamente, obvio es, debido a él, los tabúes que anidaban en la presencia externa de la Semana Santa de Sevilla desaparecieron. Se logró iluminar y con ello llegó la armonía del encuentro. Hoy en día ya nadie en Sevilla se presiente incómodo por declararse abiertamente seguidor de la Semana Santa por el riesgo que corría de que por ello mismo fuera considerado ultradefensor y practicante de la fé católica (y todo lo que en la España del siglo XX suponía esta calificación).
Hacía décadas, desde que históricamente el ciudadano español tuvo las oportunidades políticas y sociales de no sentirse menos humano, internamente, por no ser creyente o practicante de la fé católica (principios Siglo XX y extensión geográfica de las ideas que propiciaron las apariciones de ideologías como el socialismo o el anarquismo) que a ver los pasos a la calle o a salir de nazareno en sus recorridos acudía tanto el obrero de la metalúrgica afiliado (de tapadillo, eso sí, régimen franquista) a Comisiones Obreras, verbi gratia, como el más alto decano de los juzgados sevillanos.
Pero tal como expresa Isidoro Moreno en su libro, existía un como secuestro de la realidad de la Semana Santa Sevillana, fenómeno que hunde sus raices no ya en los tiempos estéticos a los que puede ser traspuesta formalmente (Siglo SXVI, XVII) si no también extendiéndose éstas a poco que se escarbe a a aquellos de la cultura mediterránea "pagana", y ese secuestro era sólo propiciado por la " afición" de ciertas mentalidades a esconder contradicciones (Si soy creyente en un único Dios, ¿cómo puedo "pelearme" con el vecino comentando que "mi Virgen es más bonita que la tuya" ¿no soy como los adoradores de los ídolos de oro?; si soy ateo, ¿por qué me recorren escalofríos cuando veo venir el paso del Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de los estudiantes?; ¿si soy medio anarquista y por supuesto aborrezco las jerarquías sociales cómo puedo hacer una fotografía en la que a toda una señora duquesa la fotografío como exponente del sentir de un pueblo?; los antifaces, capirotes de los nazarenos no son para ocultar como vulgarmente, muy ordinariamente, se interpreta, sino para lucirse; el costal no es una vestimenta de folklore, ni un tipismo, sino una indumentaria necesaria para poder soportar el peso de las trabajaderas de los pasos sobre las cervicales, por muy estéticos que resulten, en Sevilla, particularmente en su Semana Santa, todo tiene el don de que lo "usable" es además estético, tal vez porque las cosas que se hacen con sentido, siempre resultan así; los costaleros no se esfuerzan bajo el paso para demostrar su hombría, ese concepto trasnochado de la virilidad, ellos se besan. )
Para algunos la salida al exterior, el esclarecimiento de las propias contradicciones, sólo puede traer la debacle (de sus sillones, claro está), cuando no perciben que sólo la luz hace posible la asunción de las contradicciones y con ella el avance de un cuerpo vivo. Hoy en día la Semana Santa de Sevilla es un "lugar " iluminado, ya también exteriormente, un acto donde un pueblo al completo sublima su mecánica y sentires tanto armónicos como contradictorios logrando así crear una Obra de Arte. Eso es lo único que es la Semana Santa de Sevilla, una obra de arte, la expresión de un pueblo exteriorizada por medio del "artificio" (etimología de la palabra), consiguiendo poder así asimilar y asumir sus armonías y contradicciones, logrando con ello contribuir al patrimonio del ser humano como ser pensante y haciendo posible así, factible, el don que toda obra de arte necesita, el don de la vida, el don de un futuro posible.
Hoy en día el pueblo sevillano, el único artífice de la obra que es la Semana Santa de Sevilla, con su capacidad para endiosar y hasta condenar, con su exquisita capacidad para el mestizaje y el sincretismo, puede vivir sana y libremente su FIESTA. La de TODOS los sevillanos.

Pero sucede que como ocurre siempre cuando los tabúes se generan, propiciados estos siempre por aquéllos sólo amantes de la paz pasiva, aquéllos que apuestan por la ocultación bajo la alfombra, aquéllos que prefieren esconder la bolsa de basura que la luz ha hecho visible en aquel rincón escondido ya olvidada antes que tirarla, ocurre, digo las riadas de aquellos tabúes siguen generando aún aromas pestilentes, la incomprensión por parte de personas externas al fenómeno, y como consecuencia, su prejuicio siempre falso y /o equivocado (parte de una ocultación décadas ha, no olvidemos) rayano en la injusticia.
Este blog está compuesto con el único fin de favorecer el conocimiento y la comprensión. Hoy en día que la globalización constituye nuestro fenómeno recurrente, más que nunca debemos recordar que para comprender, debemos primero conocer, que no vale sólo mirar, que hay que moverse, actuar, poner en marcha todos nuestros mecanismos y potencialidades como seres humanos para así poder contemplar lo más justamente posible las realidades de los otros, los otros pueblos, los otros seres humanos, dar el paso para conseguir ponernos en el lugar del otro y no dejarnos, por el contrario, envilecer por la pereza y la desidia que que todo ejercicio de tabú congenera.
Que el conocimiento es el único camino para la comprensión, y ¿ésta para qué?, pues "sólo" para que nos podamos querer, y en el caso de que ya sea así, de que podamos hacerlo o más o mejor.
Si de alguna forma con las fotografías que expongo en él, contribuyo en mínima medida a ello (Internet es tan ENORME), me daré por más que satisfecha.
Son fotografías realizadas por mí en los últimos años, no están todas las que son o fueron, muchos disparos sin llegar a revelar por falta de tiempo, pero sí todas las mostradas provenientes del mismo impulso e intención: EXPONER, para que se conozca.

Creo que los seres, y los pueblos, que saben superar sus propias contradicciones son los únicos que pueden avanzar. Pero para ello hace falta luz y no acobardarse ante su presencia. Tal vez es pura casualidad, pero Sevilla es un pueblo del Sur de España, y ya sabemos todos que el Sur se caracteriza por su abundancia de luz.

1 comentario:

WildCherry dijo...

"Creo que los seres, y los pueblos, que saben superar sus propias contradicciones son los únicos que pueden avanzar. Pero para ello hace falta luz y no acobardarse ante su presencia."
Enhorabuena - poca gente llegaría a una conclusión tan profunda...y gracias por las fotos. Semana Santa en Sevilla será siempre un recuerdo muy especial para mi. No he pensado en llamarlo 'arte' ¡pero, claro, lo es!

 
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Semana santa de Sevilla by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.